La energía solar en España

España es uno de los países de Europa con mayor número de horas de sol. Sin embargo, el crecimiento de la tecnología solar fotovoltaica ha sido muy inferior en comparación con otros países europeos.

Uno de los factores que ha incidido en este menor crecimiento fue la entrada en vigor del popularmente conocido como “impuesto al sol”, creado el 9 de octubre del 2015 mediante Real Decreto 900/2015, el cual obligaba a los autoconsumidores de renovables a pagar un impuesto.

Tras tres años marcados por la polémica, el impuesto al sol fue derogado en 2018 mediante Real Decreto-ley 15/2018, de 5 de octubre. La nueva regulación reconoce el derecho de autoconsumir energía eléctrica sin tener que pagar por ello ningún tipo de impuesto.

La derogación del impuesto, junto con los compromisos europeos de instalación de energías renovables para disminuir la gran dependencia energética exterior y aumentar la autonomía energética, ha facilitado la expansión de instalaciones de placas solares en España, dando inicio al conocido “boom de los paneles solares”.

Además, no podemos olvidar que la localización geográfica de España la convierte en un lugar idóneo para la obtención de energía fotovoltaica. Por todo ello, España ha iniciado la carrera para alcanzar los niveles de energía obtenidos por el resto de los países europeos y posicionarse como un referente en la instalación de placas solares.

Top 10 de países europeos con mayor crecimiento de energía solar fotovoltaica en 2018-2019

Fuente Solar Power Europa

Segmentos de capacidad total de energía solar fotovoltaica en la UE hasta 2018

Fuente Solar Power Europa

Sostenibilidad y Certificaciones

La sostenibilidad y conservación del medio ambiente son unos de los objetivos a cumplir por las empresas de materiales de construcción y de las compañías eléctricas.

Es por ello que cada vez más se buscan soluciones eficientes con la posibilidad de generar energías renovables. Todas estas acciones están enfocadas en la reducción de emisiones de CO2.

En el sector de la construcción, los arquitectos e ingenieros buscan que los edificios sean cada vez más eficientes. Una instalación solar en la cubierta nos dará una mayor puntación para la obtención de las certificaciones medioambientales de más alto nivel como son los certificados Leed y Breeam. La obtención de estos tipos de certificaciones medioambientales garantiza que el edificio está construido siguiendo los estándares de ecoeficiencia y sostenibilidad, al mismo tiempo que posiciona al proyectista como un actor innovador y responsable en edificación. Los beneficios son tanto para el medio ambiente como para los propios inquilinos (menor consumo de agua, electricidad…)

¿Qué debemos tener en cuenta en una instalación solar fotovoltaica?

En primer lugar, se debe evaluar la potencia fotovoltaica óptima que se quiere instalar. Esta potencia se calcula en función de la instalación eléctrica existente, los consumos del edificio y las expectativas que tenga la empresa inversora.

En segundo lugar, se debe considerar la cantidad de metros útiles de la cubierta y que estos espacios estén libres de sombras que puedan afectar al correcto funcionamiento de los paneles. Otros factores que pueden influir son la maquinaria de climatización, las claraboyas, las antenas y los pasillos técnicos requeridos para el mantenimiento de los paneles.

Además, es de vital importancia que la estructura fotovoltaica no afecte al acabado de la cubierta y su estanqueidad, por lo que se requiere que sea una aplicación segura y que pueda garantizar su durabilidad en el tiempo.

También se debe considerar la estabilidad de la estructura contra la acción del viento. Por ello, antes de la instalación de los paneles fotovoltaicos, se debe revisar la afectación del viento para valorar qué tipo de solución es la más conveniente.

Por último, en el caso de cubiertas planas, se debe tener en cuenta el peso máximo permitido en la cubierta (Kg/m2) y buscar soluciones que se adapten a esta sobrecarga máxima. Es un punto muy significativo, ya que puede afectar a la estructura de la edificación.